El sábado por la noche, Alhaurín de la Torre volverá a resonar con la voz tradicional de Andalucía. En el mágico entorno del auditorio municipal Finca El Portón tendrá lugar la 51 edición de Torre del Cante, uno de los festivales flamencos más antiguos y venerados no sólo de Málaga, sino de toda Andalucía.
Pléyades de estrellas flamencas
Torre del Cante comenzará el 21 de junio (sábado) – puntualmente a las 21.00 horas – en la Finca El Portón (Juan Carlos I, s/n, 29130 Alhaurín de la Torre) de Málaga. El evento es mucho más que un concierto: es el testimonio vivo de una cultura, una tradición y una emoción que atraen a artistas y público de todo el mundo desde hace más de medio siglo. La edición de este año será una nueva entrega de una verdadera fiesta de los sentidos, y no sólo para los amantes del flamenco.
A lo largo de los años, hemos admirado en el escenario de El Portón a las figuras más importantes del flamenco de las últimas décadas. Entre los nombres y apodos, cabe destacar a artistas como: El Cabrero, El Chino, Capullo de Jerez, Marina Heredia, Luisa Palicio, Esperanza Fernández, El Pele, La Caseta de Málaga, Aurora Vargas, Fosforito, El Lebrijano, José Menese, Chocolate, Camarón de la Isla, Manuela Carrasco, José Mercé, Juan Villar, Pansequito, Juana Amaya, La Macanita, Carmen Linares, El Mimbre o Naranjito de Triana.
El festival Torre del Cante verá el regreso a los escenarios de José Mercé, una leyenda jerezana cuya voz combina la profundidad del cante jondo con una sensibilidad moderna. El regreso del maestro es una garantía de magia capaz de detener el tiempo. Junto a él estará Argentina, cantante onubense que combina los fandangos tradicionales con los ritmos cubanos, presentando el último repertorio de su disco 'Mi Idilio con La Habana’.
Antonio Reyes, heredero de grandes artistas -como Jarrito y Pansequito- también subirá al escenario. Su estilo, profundamente enraizado en el flamenco clásico, evoca el recuerdo de la época dorada de este fenómeno único. También vendrá de Granada Luis Heredia, o „El Polaco”, un artista cuyo enfoque moderno del flamenco está ganando cada vez más reconocimiento. La generación más joven estará representada por Iván Segura – „Chaskío”-, ganador del prestigioso concurso Mirando a la Torre y prometedor talento que ya está llamando la atención.

Mucho más que música
El flamenco no es sólo música, también es baile: una danza llena de expresión e historias sin palabras. Este año lo presentará Pastora Galván, una carismática bailaora sevillana que combina su herencia familiar (procede de la legendaria familia Galván) con una forma escénica moderna. Estará acompañada por el guitarrista El Perla y los cantaores Antonio Villar y Miguel Lavi, artistas de primer nivel que, junto a Galván, crearán un espectáculo que se recordará durante mucho tiempo.
La Torre del Cante es un símbolo de identidad y cultura local. Desde 1973, ha reunido a algunos de los nombres más importantes del mundo del flamenco, y el propio evento ha sido reconocido como Fiesta de Singularidad Turística Provincial, es decir, de importancia turística en Andalucía. Tras años de variados formatos, los organizadores -la Peña Flamenca Torre del Cante y el Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre- han decidido volver a sus raíces de una noche, un escenario y la esencia pura del flamenco. El acto será presentado por Gonzalo Rojo, respetado periodista y experto en el género.
Véase también:
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El flamenco es un arte que se siente
Se dice que el flamenco es el lenguaje de la emoción. No hace falta conocer las palabras para entender su mensaje. Las bailaoras expresan sus sentimientos con el movimiento de las manos, los brazos y el taconeo. A menudo utilizan abanicos, flores, vestidos largos con volantes y pañuelos de colores para completar la narración.
El baile, el cante y la música flamencos se han transmitido de generación en generación, perviviendo en hogares, escuelas y peñas flamencas. Su historia se remonta al siglo XIX y a los cafés cantantes, donde el arte flamenco adquirió mayor reconocimiento. Hoy en día, el flamenco no sólo forma parte del patrimonio de España, sino que también es su orgullo nacional y una atracción turística.
Es imposible hablar de flamenco sin mencionar a los gitanos, los romaníes españoles cuya historia y cultura impregnaron el género a nivel espiritual. Su influencia, combinada con tradiciones moriscas, judías, árabes y latinoamericanas, creó un mosaico único de sonidos o gestos. Hoy, el flamenco es fruto de la bohemia artística y la autenticidad folclórica, nacido de la emoción: rebelión, amor y sufrimiento.
El flamenco se divide en cante chico -piezas alegres y bailables- y cante jondo -cante profundo y dramático que llega al alma-. Durante el festival Torre del Cante, ambas corrientes tienen cabida y se entrelazan para crear un espectáculo emotivo. Los estilos del flamenco son muchos -soleares, tientos, tangos, rumba gitana- y cada uno de ellos transmite una historia y una energía diferentes. Durante las ferias locales, como la Feria de Agosto de Málaga en agosto, el flamenco resuena en las calles, en las casas y en los escenarios. Es el baile de la vida: alegre, rebelde, melancólico.

