Baelo Claudia es una de las antiguas ciudades romanas de la Península Ibérica cuyas ruinas mejor se han conservado hasta nuestros días. Se encuentra en las inmediaciones de la pintoresca bahía de Bolonia, en la provincia de Cádiz, Andalucía, a menos de dos horas de Marbella. Este yacimiento arqueológico único en su género recibe cada año la visita de más de 100 000 turistas de todo el mundo.
El auge y la caída de Baelo Claudia
Sin duda, esta ciudad es una prueba de la presencia de la civilización romana y su influencia en la cultura y la historia del sur de España. Según estimaciones de los historiadores, fue fundada a finales del siglo II a. C., en la época en que las comunidades fenicio-púnicas habitaban esta zona. La ubicación estratégica de Baelo Claudia, junto al estrecho de Gibraltar, resultó clave para su desarrollo. Las excavaciones arqueológicas actuales se encuentran a solo 14 km del lugar donde el continente europeo se une con África.
El intenso desarrollo de la ciudad se vio influido, por un lado, por la pesca, la transformación y el comercio del atún, debido a los movimientos migratorios de esta especie en las aguas cercanas del mar Mediterráneo, y, por otro, por la proximidad de África. Esto dio forma al intercambio comercial entre los continentes. El apogeo de Baelo Claudia se produjo durante el reinado del emperador Claudio (41-54 d. C.), en cuyo honor recibió su nombre la ciudad. En aquella época también se dotó a la ciudad de nuevas construcciones monumentales: se creó un foro y un complejo de templos.
El declive de Baelo Claudia comenzó con dos terremotos. Según los expertos arqueólogos e historiadores, el primero tuvo lugar entre los años 40 y 60 d. C., y el segundo entre los años 260 y 290 d. C.
En el siglo III d. C., la ciudad fue atacada repetidamente por piratas, tanto germánicos como bereberes. A pesar de varios intentos de reconstrucción, Baelo Claudia nunca recuperó su antiguo esplendor. Sus antiguos habitantes la abandonaron en el siglo VI o principios del VII d. C., en el llamado periodo visigodo, justo antes de la invasión árabe en 711.

Ruinas del foro y templo de la diosa egipcia
El plano de la ciudad es un ejemplo típico de la construcción romana en esta zona y, además, está situado en un hermoso emplazamiento a orillas del mar. Observamos aquí una disposición rectangular de las calles, basada en dos arterias principales: el decumanus maximus, que discurre de este a oeste, y el cardo maximus, que discurre de norte a sur. Los expertos señalan que la antigua ciudad ocupaba una superficie de 13 hectáreas, que en su época de esplendor estaba rodeada de murallas con puertas. Curiosamente, la arquitectura no carece de influencias africanas. El trazado del centro recuerda al de Leptis Magna, en Trípoli, donde existe una relación similar entre los templos y la basílica.
El corazón de la antigua Baelo Claudia era el foro. La plaza pública estaba coronada al norte por tres magníficos templos idénticos dedicados a Júpiter, Juno y Minerva, que formaban la llamada Tríada Capitolina. En las inmediaciones se encontraba un templo dedicado a la diosa egipcia Isis. La presencia de este edificio en un lugar tan importante se debía al hecho de que Isis era considerada la patrona de los marineros, lo que explica su importancia en una ciudad tan fuertemente vinculada al comercio marítimo.
Los historiadores no descartan que el culto a Isis fuera introducido por colonos romanos y orientales y floreciera en Baelo Claudia a pesar de la represión política, simbolizando la integración de las deidades egipcias en la religión romana. La presencia de la diosa egipcia de la fertilidad y la maternidad, protectora de los niños y los marineros, en el panteón romano, también puede deberse a la egiptomanía romana, es decir, la fascinación por la cultura egipcia. Cabe mencionar que el templo de Isis también se erigió en los Campos Marcios de Roma. Las investigaciones arqueológicas también han confirmado la existencia del culto a Minerva. Esto fue posible gracias al descubrimiento de fragmentos de una escultura de esta diosa en uno de los templos.
En Baelo Claudia también se conservan las ruinas de casas y tiendas privadas, una fábrica de garum (una salsa de pescado de sabor intenso), baños y un teatro monumental, así como los restos de uno de los tres acueductos.
El mencionado teatro romano de Baelo Claudia es el edificio más grande de la ciudad, que en su época de esplendor podía albergar hasta 2000 espectadores. Se construyó aprovechando la pendiente natural de la colina, lo que permitió crear una estructura escalonada para el público. Según los investigadores, el teatro no se utilizaba para combates deportivos, sino que servía de escenario para artistas, con un espacio dedicado a la orquesta y los músicos.

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Descubriendo el pasado en Baelo Claudia
El éxito económico de la ciudad quedaba patente en las instalaciones situadas al sur de la ciudad, cerca de la actual playa, entre las que se encontraban las salinas, auténtico motor económico y fuente de sustento de este antiguo centro romano. Los arqueólogos han documentado la existencia de hasta ocho saladerías de pescado, que datan del siglo II a. C. al siglo V d. C. La transformación de este producto, con una vida útil tan corta, permitía su almacenamiento durante más tiempo, así como su exportación.
Otro producto elaborado en la ciudad era el garum, una salsa de pescado fermentada muy apreciada en la época clásica, que constituía el principal producto de exportación de Baelo Claudia. Según los expertos en gastronomía de la época, esta salsa, rica en ácido glutámico, era una especie de «bomba proteica» del mundo antiguo. En el pasado, el garum más valioso procedía precisamente de la región de Cádiz, lo que está directamente relacionado con el acceso al atún almadraba de alta calidad.
Las excavaciones sistemáticas en Baelo Claudia comenzaron en 1917 y fueron supervisadas por el erudito francés Pierre Paris. El trabajo realizado por él y su equipo duró hasta 1921. Las excavaciones arqueológicas internacionales llevadas a cabo en la Península Ibérica descubrieron la mayoría de los edificios que se pueden observar hoy en día.

En diciembre de 2007 se inauguró un centro de investigación y un museo junto a las ruinas de Baelo Claudia. Este moderno edificio, diseñado por el arquitecto andaluz Guillermo Vázquez Consuegra, exhibe objetos de este extraordinario lugar, lo que permite a los visitantes comprender mejor la importancia histórica del entorno antiguo.
Por su parte, el yacimiento arqueológico de Baelo Claudia está abierto de martes a domingo de 9:00 a 15:00. Los residentes de la UE pueden acceder gratuitamente previa presentación de su documento de identidad, mientras que los ciudadanos de fuera de la UE deben abonar una entrada de 1,50 euros. El yacimiento en sí ofrece poca sombra, por lo que se recomienda llevar sombreros y agua. Si desea conocer a fondo la historia de este lugar, vale la pena reservar aproximadamente una hora y media.
Cabe añadir que Baelo Claudia no es el único monumento de la época romana en Andalucía. En Marbella se conservan, por ejemplo, los hermosos baños de la época del Imperio Romano o los restos de las casas de Río Verde, conocidas por sus mosaicos, que datan del siglo II. Uno de los recuerdos más interesantes del Imperio son los restos del Puente Romano, construido en el siglo I d. C. En su día formaba parte de la Vía Augusta, la carretera que unía Roma con Cádiz. Hoy en día se puede ver como parte de un lujoso hotel, en cuya arquitectura se ha integrado. Se siguen descubriendo nuevos vestigios de la época romana: en 2022, los arqueólogos desenterraron en Marbella los restos de un taller artesanal de la época del Imperio.

