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    18 oct 2024

    Abanico andaluz. ¿De dónde viene la tradición del abanico en España?

    ¿Por qué España y la Costa del Sol?
    Abanico andaluz. ¿De dónde viene la tradición del abanico en España?

    Históricamente, ha cumplido una función decorativa, refrescante e incluso comunicativa. Una de las razones por las que ha sobrevivido en la cultura española hasta nuestros días es el flamenco. El abanico, como se le conoce, es un recuerdo poco obvio de Andalucía.

    Raíces asiáticas

    Se desconoce el origen exacto del abanico. Lo que sí se sabe es que se hizo muy popular en China y Japón en los siglos VIII y IX. Según la leyenda japonesa, lo inventó un artesano local que se inspiró en el movimiento de las alas de un murciélago.

    La primera mención de la presencia del abanico en España procede de una crónica del siglo XIV. Allí se describe como atributo de los miembros de la corte real. La edad de oro del abanico en la Península Ibérica se considera el siglo XVIII d.C.. Traído de Oriente, el accesorio se convirtió entonces en un elemento permanente de la cultura española. Predominaban los abanicos de madera, aunque la aristocracia también los utilizaba con elementos de marfil.

    La respuesta a la pregunta de por qué la cultura del abanico floreció en España y no, por ejemplo, en los países eslavos, es sencilla: por el clima. Abanicarse ayudaba a sobrevivir a los meses de calor. Por la misma razón, el invento traído a Europa fue adoptado por las clases altas de Italia y Francia. Sólo que en estos dos países la cultura del abanico murió, en España ha sobrevivido hasta nuestros días.

    El abanico está estrechamente ligado a otro elemento de la tradición española: el famoso baile flamenco. Los bailaores lo tratan no sólo como un adorno, sino también como una parte importante de todo el conjunto. Los movimientos del abanico dan al conjunto un aire misterioso, temperamental y sureño.

    Lenguaje oculto en el ventilador

    La función comunicativa del abanico va mucho más allá de la escena flamenca. En la tradición andaluza se desarrolló un „lenguaje” oculto: mediante movimientos con este objeto, las mujeres transmitían diversos mensajes a los hombres. Un abanico acelerado significaba „te quiero”.

    Por otro lado, abanicarse lentamente manteniendo el contacto visual era una señal de rechazo. Golpear un objeto con el abanico significaba demostrar impaciencia. Esconder la cara tras él era una forma de animar a coquetear. Dar el abanico a la vecina o a la madre significaba que la relación de la mujer estaba llegando a su fin.

    Hoy en día, pocos andaluces entenderían estos gestos, pero todavía se pueden ver abanicos por las calles. Son especialmente abundantes durante las ferias, o festivales organizados para celebrar la llegada de la primavera. La más importante es la Feria de Abril de Sevilla, en abril. Málaga y Marbella también tienen sus propias ferias.

    Los abanicos pueden adquirirse en prácticamente cualquier tienda andaluza de recuerdos locales. Sin embargo, le recomendamos que los busque en pequeños talleres artesanos especializados en su fabricación. Allí conseguirá abanicos hechos y pintados a mano. Puede comprar un abanico de buena calidad por tan sólo 50 euros, pero los realmente bonitos, bordados y ricamente decorados, cuestan al menos el doble.